Feedback Negativo

Esta noche he acudido a ver la última película sobre la vida de Steve Jobs. Uno de mis regalos de cumpleaños fué su biografía, pero había relegado el libro para futuros. Cuando me enteré que se iba a estrenar la película, comencé a leerlo. Mas allá de la típica “guerra” entre cual de los dos formatos representa mejor la vida de Steve, quiero quedarme con una de las herramientas de mejora, que Steve Jobs llevaba al extremo: el feedback, y más concretamente el feedback negativo.

Es sabido que Steve Jobs era un perfeccionista que llevaba las cosas al ridículo, como cuando hizo pintar la fábrica del MACINTOSH de blanco y las máquinas de azul, y exigía que todo estuviera tan limpio que se pudiera comer en el suelo de fábrica. Cada vez que algún ingeniero le presentaba una mejora en el Mac u otro producto, sabía que se iba a enfrentar a la crítica del genio. Muchas veces despachaba a los ingenieros con su frase favorita; “esto es una mierda”, y en alguna que otra también podías escuchar; “esto va a dejar una marca en el universo”.

No quiero centrarme en la formas que tenía Steve Jobs para dar feedback a sus equipos. Es verdad que mucha gente sufrió, muchos quedaron por el camino, otros lo mitificaron y algunos pocos pudieron ser sus amigos, pero lo que si recuerdan todas las personas que trabajaron con él fue como empujó sus límites de mejora de una manera que nunca hubieran podido imaginar, y que pasaron uno de las épocas más divertidas de sus vidas.

Siempre he tenido mucha cautela cuando he dado feedback, sobre todo cuando entro en mi fase de estrés porque las cosas no están saliendo como se esperaban.ñ, bueno, como yo espero.

Intento buscar algo positivo en los resultados que obtienen las personas, porque además, así es, si lo intentas. El feedback positivo ayuda a mirar hacia adelante y da mucha energía. Es obvio que trabajar sin tener estrés, sabiendo que las cosas, aunque sea por muy poco, están avanzando es un placer, pero no creo que sea la única manera de avanzar y para hacer que la gente se desarrolle. Y no se trata de tener una actitud paternalista, el aprecio sincero por un trabajo bien hecho es un arma poderosa para hacer que otros progresen.

Pero, ¿y cuándo algo no esta bien¿qué pasa cuando realmente debemos hacer una crítica negativa? Pienso que las verdaderas mejoras vienen cuando alguien nos hace una crítica sincera sobre nuestro trabajo. La primera reacción suele ser de lucha y negación, debatir en contra de la crítica, es algo normal, instintivo diría yo. Pero tras el primer impacto, por lo general nos damos cuenta que hay algo de verdad en esa crítica, y esto nos espolea a mejorar dicho trabajo.

Aprender a relacionarnos con el feedback negativo, al igual que con el error, de una manera cercana e íntima puede ser una fuente inagotable de crecimiento y mejora. Para ello hay que dejar el ego a un lado, y no tomarse el feedback como algo personal. Al fin y al cabo, cuando trabajamos, no solemos hacerlo para nosotros solos, y suelen haber implicadas más personas, desde clientes a compañeros de trabajo.

Voy a pedir, a partir de ahora, que cuando presente algún tipo de trabajo, la gente me de feedback negativo. Para con mis equipos seguiré buscando algo bueno en sus trabajos, pero para que realmente mejoren preguntaré si necesitan feedback negativo y si están preparados para escucharlo. Si es que sí, trataré de ser concreto tanto en el halago como en la crítica, y si responden que no están preparados, trataré de averiguar porqué no.
¿Qué crítica negativa no te sentó bien, pero te ayudó a mejorar? 🙂

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